N° 13/2000 |
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El bautismo de lactantes
Nace un niño. Según la enselñanza católica, para los
recién nacidos ser bautizados ahora es “necesidad
salvífica” ( Presión psicológica Para una presión psicológica se ha previsto suficientemente: ¿Quién quiere arriesgarse, que el niño no llegue a Dios, es decir, llegar posteriormente al infierno, aún cuando esto sólo se expresa en forma indirecta? Los padres aquí no sólo deben temer por la salvación del alma del niño, si no también por el propio, si no actúan como lo exige la iglesia.
Por lo tanto, el niño es llevado al bautismo. Recibe un
traje bautismal, una vela bautismal, es ungido y es regado con agua. Padres
o padrinos pronuncian en nombre pequeño humano, quien aún no puede
comprender ninguna idea, un “promesa bautismal”, los malos espíritus son
expulsados. Alteraciones bíblicas Para fundamentar esta ceremonia, las iglesias se acogen en una aparente expresión del Jesús de Nazaret, quien, según la Biblia, habría dicho: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19). Pero la mayoría de los científicos son de la concepción, que justamente esta parte es una adición posterior a la Biblia, o sea, una falsificación. Sospechoso es ante todo el llamado a la trinidad – por que esta recién en el año 381 fue establecida como un dogma. Además: Si esta parte fuese auténtica, entonces es interpretada falsamente a conciencia. Pues esta frase “haced discípulos”, en el texto original griego tiene el significado “enseñad les”. Así también lo tradujo Lutero y así decía en las Biblias luteranas hasta el año 1956, antes de que fuera reemplazado por “haced discípulos”. Según esto, primero hay que enseñar a las personas y luego bautizarlos y posteriormente seguir enseñando. A un lactante naturalmente no se le puede enseñar – pero si se les puede hacer cautivos. Para que permanezca, en lo posible, como un miembro pudiente pagador de la iglesia oficial. Esto no lo quiso Jesús. Ejecuciones En tiempos de la reforma en muchas personas despertó la conciencia, que no es cristiano, ingresar a un niño pequeño a una institución mediante un bautismo, a la fuerza y con desprecio de su libre voluntad. Pero los bautistas, que rechazaban el bautismo de niños fueron sangrientamente perseguidos y exterminados, tanto por la iglesia católica como por la iglesia luterana.
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