Das Weisse Pferd - Urchristliche Zeitung für Gesellschaft, Religion, Politik und Wirtschaft

N° 14/2000

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La confesión católica al oído, bun refinado invento de los sacerdotesDie BEichte - warum brauchen wir das Ohr eines Menschen, wo doch Gott in uns wohnt?

El niño que es ingresado forzosamente en la institución iglesia mediante el bautismo, por el momento permanece libre de nuevas prácticas eclesiásticas. A más tardar, como colegial a los nueve años, el pequeño católico con una mente infantil, es confrontado a extrañas prácticas de la iglesia y a veces con resultados desastrosos: la confesión al oído. Como preparación para la primera santa comunión, debe confesarse por primera vez.

 

Los niños que son educados en la iglesia luterana, entran en contacto con la confesión como juveniles antes de la confirmación, y tampoco deben hacerlo solos con el pastor, sino en grupo. Lo extraño para los niños, es que deben seleccionar primeramente de un “manual confesional” (Beichtspiegel) [espejo de confesiones] sus “pecados”, para luego recibir el “perdón” de una persona que no ha tenido la más mínima relación con los “hechos”.

Aquí comienzan para muchos niños, graves distorsiones de  conciencia: Para no desilusionar a los sacerdotesy para hacer esto lo mejor posible, muchos niños católicos a veces se “inventan pecados” – El Beichtspiegel da muchas sugerencias – que luego recitan lo más compungidos que pueden. A continuación rezan aliviados varios Padre Nuestros, que les son dados como “penitencia”.

¿Pero qué aprendieron? Que se puede hacer (casi) de todo – lo importante es que un sacerdote lo sepa. Si se reconcilió con el prójimo o si se ha reparado el daño, es secundario. Y: No es necesario cambiar, se puede pecar de nuevo – para esto en todo caso existe la confesión. El filósofo Friedrich Nietzsche se burla sobre este llamado sacramento: Man lispelt mit dem Mündchen, man knickst und geht hinaus und mit dem neuen Sündchen löscht man das alte aus. (Se susurra con la boquita se inca y se sale – y con el nuevo pecado, el antiguo es borrado).

 

¿Qué enseñó Jesús de Nazaret?

 

Un elemento muy importante en la vida del hombre, es la diferenciación entre el bien y el mal y la exploración y la formación de la conciencia. Y ésta es enturbiada desde la niñez. En el Padre Nuestro, que con tanta frecuencia es impuesto como un “rezo de penitencia”, todavía resuena lo que es la enseñanza cristiana original. “Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Dios es entonces el que perdona nuestras culpas, cuando los dos que se hicieron culpables, entre ellos se hayan perdonado. Para esto no es necesario un sacerdote. Cristo aclara esto en su obra de revelaciones Esta es mi palabra, su enseñanza es justamente en este sentido. “Perdonad y recibiréis perdón. Si vosotros pedís perdón y vuestro prójimo os perdona, así también le habrá perdonado vuestro Padre en el cielo” (Esta la mia palabra, pág. 330)
(http://www.das-wort.com/cgi/gen_article.cgi?article=s007es&type=desc).

 

¿Cómo se llegó a la falsificación?

 

Tan simple y claro es el mandato de Jesús. Pero entonces los sacerdotes aquí se quedarían en el paro. No estarían informados sobre todos los pensamientos y actos de sus “ovejas” y así no podrían seguir ejerciendo el poder.

¿Si la confesión de oído no proviene de Jesús – de dónde salió?

 

Sus raíces se encuentran en el paganismo. “En algunos cultos de misterios se le comentaban las culpas al sacerdote como representante de la divinidad, para liberarse así de las consecuencias”, escribe Karlheinz Deschner en su obra Der gefälschte Glaube [La fe falsificada] (pág. 114). En estas ceremonias también se diferencian entre “pecados veniales” y “pecados mortales” – tal como dice posteriormente la iglesia de Roma. Pero los primeros cristianos no conocían un ritual así. Sólo entrado el siglo 2,  fué practicado esto. La confesión de oído fué ordenada a partir del año 1251.

Durante siglos la confesión fué un instrumento muy eficaz para la investigación y poder dominar a las personas, con lo cual la iglesia se hizo merecedora de ser calificada de disponer del mejor servicio secreto del mundo. Hasta el siglo 20, en muchas zonas de Alemania  la observancia de la “confesión obligatoria” fué supervisada por curas párrocos, de forma personal  mediante la comprobación del “Beichtzettel” que se debía retirar una vez al año [“Beichtzettel; Beicht- = confesión;  Zettel = papelito, papeleta (explicación del traductor AAGB)].

La confesión hasta ahora, es un instrumento de la presión de moralidad aparente. Aquél que muere en estado de “pecado mortal” sin confesión, según la enseñanza católica, va a la “eterna condenación”. El que calla un pecado mortal durante la confesión, esta confesión es inválida. Un perfecto negocio con el miedo.

 

Como justificación de la confesión de oído, la iglesia se sirve de una parte del nuevo testamento donde Juan:

“A quienes remitiéreis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviéreis, les son retenidos” (Juan 20, 23). Algunos lo consideran una falsificación. Pero presumiendo su veracidad, aquí no se habla de sacerdotes ni de una iglesia. Estas palabras cado uno las puede referir a si mismo y por ejemplo, entenderlo así: Si yo “dirimo” los pecados al prójimo que pecó en contra mía, es decir le perdono, entonces éstos son zanjados. Si no, la culpa queda pegada a él.

Con esto estamos nuevamente con la enseñanza original de Jesús, según lo cual el perdón de los pecados es un proceso entre las personas afectadas. La oreja fisgona de un sacerdote no es necesaria para esto, pero sí el corazón deseoso de la reconciliación.

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