
Aún hoy, cuando la juventud se enganchan muy poco con
la iglesia – pero cuando se trata del casorio, muchos nuevamente acuden
donde el sacerdote, por que ni quieren renunciar a unas “nupcias
en blanco”: El ceremonioso cambio de anillos, la música del
órgano. La iglesia igual debe dar su “bendición”
(ver enmarcado abajo).
Todo esto
naturalmente, también se puede realizar ante el registro civil o en una
fiesta privada. Pero la tradición atrae nuevamente al humano
temporalmente de regreso al templo ceremonial de la iglesia. La minoría
sabe, que esta tradición, sólo tiene una edad de algunos ciento de años
(ver enmarcado abajo).
Además las costumbres relacionadas son, en gran
parte, de origen pagano. El anillo como símbolo de la eterna fidelidad
(el anillo no tiene fin) ya lo conocían los antiguos egipcios. La idea
de colocarlo en el anular, empero, proviene de los antiguos griegos,
quienes le atribuían una “vena especial del amor” como también las
fuerzas del planeta, respectivamente de la diosa Venus/Afrodita. El velo
de la novia proviene del oriente, donde éste es, hasta hoy día, parte de
la vestimenta de la mujer casada.
De parte de la iglesia los novios son advertidos, que
deben bautizar a sus hijos y educarlos en la fe “correcta”. Todo lo
demás sería pecado grave. Sobre una base de una convivencia pacífica,
que se puede encontrar en la prediga de la montaña de Jesús, nadie los
aclara. Sin embargo la parte discriminatoria hacia las mujeres de la
Biblias (Pablo: “La mujer calle en la asamblea”) hasta ahora no fueron
retractados por las dos grandes iglesias.
¿Matrimonios nulos?
El que se divorcia y se vuelve a casar (o que se casa
con un divorciado), vive, según la concepción católica, en pecado
mortal, es decir excomulgado y llegará al infierno. Pero la iglesia
católica no sería tal, si no tuviera en una perfecta doble moral,
mantener abierta una salida: Detrás de puertas cerradas y con el pago de
correspondientes aranceles, casi todos los matrimonios a deseo, son
declarados “nulos”. Basta, que el novio durante la boda hubiera estado
ebrio (dependiente de drogas) o uno de la pareja aún estaba “inmaduro”
para el matrimonio. En 1992 sólo en los EEUU hubo 59.030 anulaciones de
matrimonios católicos.
¿Qué quería Jesús de Nazaret?
Jesús de Nazaret enseñó la igualdad del hombre y la
mujer y el mutuo respeto y la fidelidad en el matrimonio. Él señaló en
su prédica de la montaña el camino, como los humanos en el tiempo
podemos encontrar en forma pacífica y con comprensión – por ejemplo, que
primero sacamos la viga en nuestro ojo, o sea, reconocer primero nuestra
responsabilidad de un conflicto y resolverlo. O primero desarrollar en
nosotros, lo que esperamos de nuestro prójimo. No enseña algún ritual.
Tampoco condena a nadie. Si un hombre y una mujer, quieren llevar una
vida juntos, así ellos pueden afirmar esto también en frente de amigos y
parientes en una fiesta en conjunto.
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La “bendición” de la iglesia
El término, que la iglesia durante los esponsales da “su
bendición”, tiene su origen en la enseñanza de la iglesia. Según
la teología de ambas iglesias, los novios se donan el
matrimonio ellos mismos. El pastor o el cura sólo reafirman y
atestiguan esta unión.
Y por lo tanto más sorprendente es, que las
iglesias han logrado, hacerse indispensables mediante sus ritos
y prescripciones en esta etapa de la vida. |
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Casamientos eclesiales:
Un invento medieval
En los tiempos prístinos del
cristianismo los matrimonios no tenían que ser cerrados en una
iglesia. Tampoco existía una liturgia predeterminada. El
matrimonio tampoco era considerado un sacramento.
En
el siglo Carlos “Magno” ordenó, que cada matrimonio debía ser
anunciado antes a la iglesia (esta “ordenanza” existe hasta hoy
día). Con esto se quería excluir el casamiento de parientes
cercanos y sus consecuencias incestuosas –
la cantidad de niños extramatrimoniales y con esto el posible
engaño sobre verdaderos parentescos, fueron muy grandes en esa
época. La iglesia olfateaba su gran chance, de atar más aún a
las personas a ella.
Recién a comienzos del siglo 12, en la Normandía se encuentra el
primer caso, que un casamiento eclesial ordenado. Antes y en
muchas partes de Europa y también hasta mucho tiempo después, la
bendición de la iglesia no fue un requisito para el matrimonio.
El casamiento igual se podía realizar en una taberna. Recién en
el concilio de Trento, en el siglo 16, se estableció la forma
exacta del “sacramento matrimonial” católico. Desde entonces la
iglesia era el único lugar posible para un casamiento.
Recientemente en el siglo 19, el estado alemán ordenó, después
de una larga “disputa cultural”, que el matrimonio civil debe
anteceder al matrimonio eclesial. |