Das Weisse Pferd - Urchristliche Zeitung für Gesellschaft, Religion, Politik und Wirtschaft

N° 21/2000

Ritual funerario eclesiástico –

miedos sublimales

 

Desde la cuna hasta el ataúd el feligrés esta envuelto en prácticas, que lo atan a la institución Iglesia – hasta más allá de la muerte. Pues justo este punto final, el funeral, tiene aquí un rol clave.

 

En el catecismo católico hace claro la reivindicación de propiedad de la institución sobre las personas pertenecientes a ella: “La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinación terrenal, lo acompaña al término de su caminar para entregarlo ´en las manos del Padre` (Nr. 1683).

 

Ahora se podría decir: El fallecido ya no se da cuenta, de lo que le sucede. Pero esto es un error. El que cree en un alma inmortal, debe partir de la base, que el alma del fallecido, de cierto observa la ceremonia funeraria. Y como ser humano, había participado en muchos funerales. Ropajes negros, parientes llorando, tierra, que golpea el sarcófago … y el sacerdote festivamente vestido, que pronuncia palabras consoladoras.

 

¿Pero, las palabras realmente consuelan? Demasiado se habla del “misterio de Dios”, de “conclusiones inescudriñables”, donde en realidad se trata de gestiones y decisiones humanas, que provocan más allá en diferentes reencarnaciones determinados destinos. El origen del alma inmortal y hacia donde se dirige; que sigue viviendo, después de la muerte, en la conciencia que ha vivido la persona – esto no se menciona durante el sepelio. En vez de esto se alimenta la idea, que las almas permanecen sentadas sobre sus sepulcros, hasta la llegada del “día del juicio final”. ¿Cuántas almas realmente harán esto y esperar en el aquí, en vez de seguir su camino en el mundo del más allá, donde pertenecen de acuerdo a su estado de conciencia? Del alma, que acaba de abandonar su cuerpo y posiblemente busca orientación de todos modos, casi no se habla. En vez de esto se lanzan flores sobre el ataúd, en el cual sólo yace el envoltorio exterior de esta alma. ¿La materia es más importante que el espíritu?

 

La real “obra maestra” de la psicológica de la iglesia, se encuentra en aquello de lo que no se dice durante un entierro. Cuando el alma es entregada en las “manos de Dios”, por el sacerdote, entonces en esto también, en forma muy sutil está la inseguridad, el miedo, de lo que va a suceder con ella. El “Dios” de la iglesia también finalmente la puede enviar a la eterna condenación, al infierno. En especial si la persona se ha salido de la iglesia. Nunca se sabe … esta apenas mencionada amenaza presente en el subconsciente hace que muchas personas, a pesar de sus considerables dudas en la conducta de la iglesia y sus dogmas, no se salen de ella – y que algunos, poco antes de su muerte, vuelven a ingresar en ella. Por siglos esto era considerado como la mayor tragedia, que le podía suceder a una persona y su familia, de que fuese enterrado sin un sacerdote fuera de un cementerio, como un criminal o hereje.

  

¿Qué enseñó Jesús de Nazaret?

 

El Nazareno no fundó ninguna iglesia y no enseñó ningún ritual funerario. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos, pero Tú ven y sígueme” –  con esta palabra se hace evidente, que Él enseñaba a las personas, como vivir correctamente, de manera que no se conviertan a muertos de espíritu y que la muerte terrenal pierda de a poco su horror. Jesús hablo también del Dios del amor – una eterna condenación no enseñó.

Los primeros cristianos tampoco organizaban uno funerales tristes. Ellos sabían, que exageradas demostraciones de tristeza, posiblemente podrían distraer al alma de su camino. Ellos todos llevaban ropas claras y se alegraban, que el alma de una persona querida pudo continuar se camino hacia Dios en una esfera diferente.


Aquel que sabe, que la atadura a una institución iglesia también esferas del más allá pude ser exigida, éste sigue el consejo de la Biblia. “Salid de ella, mi pueblo”. Y sus parientes encontrarán muchas posibilidades de realizar unas exequias en un marco ensalzado.
 

 

 

¿Qué es el “día final”?


El “día final” del alma no es la hora de la muerte del hombre, tampoco un tiempo predeterminado, si no es el despertar del alma a lo divino y el ingreso a un ámbito de vida de mayor luminosidad, hasta el Dios Padre-Madre, quién es la vida absoluta.

Todos los humanos, almas y seres, también Yo, Cristo, el Redentor, somos hijos de la vida eterna. Como hijo de Dios Soy la eterna vida en Dios, mi Padre. Por intermedio de su fuerza, guió a cada alma a la conciencia unitaria y a Dios, en la eterna vida.

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“No haced como aquellos, que rasgan vestiduras …”

 

La Biblia reproduce sólo en parte de lo que Jesús de Nazaret realmente enseñó. Muchas cosas fueron adicionadas, traducidos erróneamente – simplemente dejado de lado. Como la siguiente parte del evangelio de Jesús, que está impreso en el mensaje del universo con el título Das ist Mein Wort.

[Esta es mi palabra] y que allí a continuación es profundizado por la palabra profética de Cristo:

“Así mismo debéis hacer, cuando os lamentéis por los muerto y os afligís, ya que vuestra pérdida es la ganancia de ellos. No haced como aquellos, que se aflijan delante de las personas y se lamentan en voz alta y rasgan sus vestidos, para que los otros vean su tristeza. Pues todas las almas están en las manos de Dios, y todos aquellos que han hecho el bien, descansarán con sus antepasados en el regazo del Eterno.

Rezad por su descanso y su resurrección y considerad que están en el país del descanso y que recibirán la paga justa por sus actos, y no murmuréis como los desesperanzados.”

 Cristo explica, corrige y profundiza el “evangelio de Jesús”:

“Aquel que llora a los muertos, aún está lejos de la vida eterna, porque ve la muerte como el fin de la vida. Esta aún no ha logrado la resurrección en Mí, el Cristo. Este es contado con los muertos en el espíritu. ¡No os lamentéis  por los muertos! Porque aquel que llora la pérdida de un humano, este no piensa en la ganancia del alma, que mientras ha vivido en Mi, el Cristo – entra en ámbitos de conciencia más altos de la vida. Pues si su existencia terrenal estaba en Dios, así también estará en Dios en otra forma de existencia.

Reconoced: Lo temporal, la vida en el cuerpo, no es la vida del alma. El alma ha adoptado la carne por un corto lapso de vida, para purificar y extinguir en lo temporal aquello, con lo que se ha cargado durante distintos ropajes terrenales. La tierra sólo hay que verla como una estación de paso, en la cual el alma en la vestimenta terrenal, purifica aquello que no ha logrado someter   tan rápidamente, en el más allá del velo de la conciencia – también llamado – muros de niebla.

Cuando un alma abandona su vestidura terrenal, entonces el hombre le llora sólo al vestido del alma y no piensa en el alma, que se ha salido del vestido.

Un alma luminosa después de deshacerse de su cuerpo terrenal, es llevado por seres luminosos, invisibles para los humanos, a aquellos planos de conciencia, que corresponden a la manera de pensar y vivir del hombre, en la cual el alma estaba incorporada.

Reconoced: Cada alma, que ha abandonado el cuerpo, durante algún tiempo todavía se liga a los humanos, con los cuales ha vivido como persona. Si se entera, que sus familiares terrenales se afligen por su envoltorio, entonces esto es muy doloroso para el alma. El alma aún cercano a lo terrenal reconoce muy bien, porqué sus parientes le lloran sólo a su envoltorio humano y porque no es considerada como alma. Un alma que debe reconocer esto, percibe con esto el primer profundo dolor del alma, después de despojarse del cuerpo físico: ya que ella descubre, porqué el hombre se aflige  y no se recuerda de su amor y apego. Ella ve  algunos pensamientos interesado de sus ex parientes terrenales … Yo os animo a reflexionar: ¿Vosotros os quejáis cuando la serpiente cambia su piel, y luego sigue arrastrándose? 

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 ¿La muerte - y entonces qué?
-El secreto de la iglesia y una mirada detrás del banco de niebla


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