Das Weisse Pferd - Urchristliche Zeitung für Gesellschaft, Religion, Politik und Wirtschaft

N° 23/2000

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Navidad, pascua y otras fiestas, paganismo en la iglesia

Jesus wollte nicht, dass Bäume geschlagen, geschmückt und weggeworfen werden

A la mayoría de los afiliados a las instituciones evangélicas o católicas, durante el año se buscan en vano en sus iglesias. No más del ocho por ciento de la población visita regularmente un servicio divino dominical, a pesar de que aún dos tercios de la población alemana – en el papel – pertenecen a una de las dos grandes iglesias. Sólo para Navidad las estadísticas mejoran algo: Ahí las iglesias están llenas. ¿Un último resto de cristianismo en una sociedad laica?

 

Esto es lo que les gustaría ver a las iglesias. Lo han hecho durante siglos, atar a las fuerzas emocionales a costumbres exteriores, satisfacer su sentimentalismo y transformar sus fiestas anuales y repetitivas – Navidad, Pascua y Pentecostés en cómodas tradiciones. Pero sin embargo, estas costumbres tradicionales no son en absoluto, cristianas. La economía previa a las navidades, las logró transformar en una orgía descontrolada del consumismo y sólo confirma el vacío espiritual, que ya hace tiempo hizo su entrada.


Los primeros cristianos no celebraban ninguna navidad
 

Ya casi nadie pregunta, si los primeros cristianos celebraban la navidad o la pascua. Pascua en cierto sentido si – porque para ellos la resurrección de Cristo era lo más importante en su fe, un emblema de que Cristo quiere resucitar en cada uno de nosotros. ¿Pero su nacimiento? En el siglo 3, los cristianos recordaban su “nacimiento” espiritual: El bautismo en el río Jordán, con lo cual comenzó la actividad de la enseñanza de Jesús de Nazaret. El evangelio más antiguo, el de Marco, comienza con el bautismo en el río Jordán y no con el nacimiento en Belén. Hasta hoy se mantiene la fecha del 6 de Enero – para la iglesia ortodoxa esta es la fecha navideña. Cuan poco pudo o quiso hacer la iglesia católica con esta fiesta, se demuestra que posteriormente se cambió simplemente esa fecha a la figuración folclórica de la llegada de los “tres reyes magos”.

En la iglesia romana, desde el siglo 4 se impuso el 24 de Diciembre, como “fecha del nacimiento”. Este era el día de una importante fiesta del dios sol en el culto a Mitras. También los griegos y los egipcios celebraban grandes fiestas en esta época.

También otras tradiciones de adviento y navidad, no tienen ninguna relación con el cristianismo, ya que son de origen pagano. Toda la tradición que es tan costumbrista y que provoca tantos sentimientos – es sólo invento humano de distintos siglos. A quien le guste seguir esta tradición, puede hacerlo – pero que no interponga a Dios
.


El ser humano no necesita ceremonias


Cristo fue un revolucionario espiritual, quien desenmascaró los ritos tradicionales del sacerdocio, como vacíos de contenido. El ser humano es el templo del espíritu santo– por lo tanto no necesita ceremonias. “Ven y sígueme” dice su mensaje – a Él, el mayor de los profetas de Dios de todos los tiempos y no el niñito encantador en el pesebre, que aún ni siquiera sabía hablar. ¿A qué adulto se le ocurriría celebrar su cumpleaños colocando una cuna y cantar canciones de cuna?


¿Qué quería Jesús?


Jesús enseñó que el reino de Dios estaba cerca – porque se encuentra en el interior de cada persona. En el sermón de la montaña enseñó, cómo el ser humano puede construir paso a paso, este reino dentro de si. Él no enseñó mirar la aflicción y concentrarse en ella, sino que enseñó cómo se puede suavizar el dolor y la enfermedad con su ayuda. “¡Ve y no peques más!”. La representación del Jesús colgado en la cruz en cambio, es la imagen del aparente triunfo de las tinieblas sobre la luz.

“Mirad a los lirios del campo”, Jesús también amaba las plantas y los animales. Él enseñó a sus apóstoles que la vida de Dios está presente en todas las formas vivientes. Él no dijo cortad árboles jóvenes y colgad adornos y poned velas. O: Que el asado para mi cumpleaños les sea de provecho.

Quien experimentó a Cristo como amigo interior, que constantemente nos ayuda, y resucitar en Él mientras reconozcamos lo negativo en nosotros y lo superemos. Aquel que ha aceptado a Cristo y tiene la luz interior que ha vencido a la oscuridad, no necesita un día especial para expresar su agradecimiento. Para él, cada día es navidad y pascua.

Inhalt Ausgabe 23/00
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