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Serie: "Heidnische Bräuche im Kirchen- |
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¿Para que se necesitan “santos”?
“Todos los Santos” – una invención del papa Bonifacio
Al principio de Noviembre se celebra en la iglesia católica, por ejemplo, la fiesta de “Todos los Santos”. Sin embargo esta fiesta fue implantada recién en el año 610 por el papa Bonifacio IV, cuando éste consagró al templo-panteón romano, como templo “cristiano”. Justamente el Panteón – donde estaban reunidos todas las estatuas de la antigua religión romana. Así el antiguo culto divino, continuó inmediatamente “bajo nombre cristiano” (Robert Kehl). Y a ser, hasta los más mínimos detalles:
Estatuas de dioses en frente a aquellos se encendían velas, existían por ejemplo en las antiguos cultos de héroes. A veces una misma empresa proveía lámparas para templos “paganos” y “cristianos” (Deschner, Nuevamente cantó el gallo, pág. 354). Recién a partir de mediados del siglo 2 fueron honrados en la iglesia originaria las tumbas de mártires a la manera antigua. Con esto ciertamente no era posibles referirse a Jesús de Nazaret, ni a los primeros cristianos.
Los cristianos no hacían peregrinajes
En los primeros siglos los cristianos pensaban realizar peregrinajes. En Egipto, Grecia y otras culturas, esto en cambio estaba a la orden del día. Hermandades especiales de procesiones y peregrinajes, tal como lo encontramos en Alemania y en España, existían en los antiguos cultos de misterios, al igual como los altares en las orillas del camino.
Fiestas paganas, incluso en las mismas fechas, fueron adoptados: El día de la Candelaria (2 de Febrero) corresponde a la fiesta de la diosa griega Demeter, la asunción de María (15 de Agosto) fue anteriormente el día de la diosa Diana. Los “semidioses” griegos, respectivamente romanos, Castor y Pollux, se transformaron en los “santos” eclesiástico Cosme y Damián (Deschner, Historia criminal del cristianismo III, pág. 324). ¿Una especie de “reciclaje” de santos?
De seguro que no es una casualidad, que los peregrinajes hacia santuarios recién comenzaron en el siglo 4, “cuando la política religiosa de Constantino había preparado el camino a ello” (Deschner, III, pag. 280), dice: Cuando el cristianismo original llegó a ser una institución. A las personas se les dejaba sus habituales costumbres, para poder dominarlos mejor.
Sólo Dios es santo
Jesús de Nazaret, en cambio, nos mostró a los humanos, como podemos desenvolver en nosotros el ser divino. Santo es sólo Dios – pero cada persona debe esforzarse, para llevar una vida de acuerdo a Dios, o sea, una vida santa. Las indicaciones las encontramos en la predica de la montaña y los diez mandamientos.
Culto a reliquias – paganismo al máximo
La iglesia ha dejado al paganismo en la sombra ampliamente: En el culto a las reliquias. Mientras que los griegos honraban a recuerdos de héroes sólo en sus tumbas, en la iglesia, aproximadamente desde el año 300, fueron divididos los mártires y pasados de uno a otros. Por esto, desde el siglo 4 hubo un activo comercio de reliquias con todas sus rarezas, como la milagrosa multiplicación de muchos “santos”, a quienes Deschner le dedicó un capítulo entero en el tercer tomo de su Historia criminal (pág. 241).
La fiesta de san Martín –
Recién en el siglo 10 se transformó en el día de “todos los muertos” (2 de Noviembre). También esta fiesta recuerda a antiguos cultos de enterramientos. La fiesta de Martín del 11 de Noviembre, al contrario, se acopla a un día germano de de la carnicería: En muchas lenguas germánicas, Noviembre enllamado el “mes de la sangre y de la grasa”. Hoy en día les toca a los gansos, que aparentemente han traicionado a san Martín, quien se quiso esconder de la elección para obispo.
Este “santo” de cierto, de ninguna manera fue pacífico. El obispo Martín de Tours, originalmente fue un soldado romano, que no sólo tenía 20.000 esclavos, si no, combatió con fanatismo contra los santuarios de los celtas en Francia y se preocupó por su destrucción. La supuesta mitad de su abrigo les sirvió a los francos como una especia de bandera en sus batallas.
El que se quiere acercar más a Dios en su interior, no necesita a ningún “santo”, ya sea como intercesor o ídolo. Aquel habla directamente con Dios, quien es su padre, y se dirige a Cristo, quien nos apoya como ayudante interior.
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